miércoles, julio 06, 2011

¡Habemus Novela!


Siempre quise empezar un post con “Habemus”, con la premisa de que tengo algo nuevo que solo comparto en sentido nominal, con la idea de un pequeño logro, de una pequeña victoria cuya insignificancia me dice más de la insignificancia del mundo que de la mía. Y ahora, gracias a mi falta de criterio y al sofisma que me tragué  por meses, a la idea de que el capítulo uno no era una mierda liviana que no se merecía un capítulo dos,  tengo a bien decir que de mis manos, antaño herramientas masturbatorias de primera calidad, ha surgido un modesto opúsculo de mediana calidad (Y no, no es el de imagen; estoy convencido de que los sacerdotes son excelentes y muy confiables niñeras).

Soy tan novelista como un adolescente que se masturba sentado sobre un excusado es un gigoló, pero bueno, también soy tan gigoló como un novelista que se masturba sentado sobre el mismo excusado pensado en un adolescente; en todo caso, al fin tengo un trozo de tierra en ese mundo tan malagradecido de la Literarura; es una mierda de trozo, pero es mi trozo y estoy sumamente a gusto.

Sin embargo, y tengo que decirlo, mi mayor satisfacción es la de haber escrito una mala novela, y no un “buen” libro de poesías. Y es que cuando se empieza en esto de la miseria escritura, se corre un riesgo equivalente a aquellos de la adolescencia: así como en la etapa de la explosión hormonal un macho en formación corre el riesgo de terminar comiendo hongos, volviéndose comunista o chupándole el escroto a un camarada, en la etapa de la explosión de las páginas se corre el riesgo de acabar como un poeta, escribiendo versos en servilletas, escupiendo adjetivos y provocando vergüenza ajena (sé que me leen un par de poetas pero, por qué ocultarlo, saben lo mucho que los desprecio a los dos).

Por lo pronto me aseguraré de que al menos mi mamá lea mi texto, luego ya comprometeré a algún otro incauto sin suficiente aprecio por sus momentos de ocio.

Escrito el libro, ya solo me queda metérsela a un sauce de buenas resinas y enterrar vivo a un niño.

Fin.

3 comentarios:

Pandora dijo...

Un libro, sin sentido? Ja, Es un comienzo. Y si, se corren riesgos, sin embargo, yo prefiero quedarme en esto de la miseria y pagar los tickets de los riegos, no se preocupe que trataré de provocarle las menos vergüenzas posibles =)
P.D. Respecto al anterior (o anteriores?) post: Frank, me apellido Castro; -de Castilla, no de Fidel- así que no puede advertirme sobre dejar salir mis raíces de vez en cuado. y ¿Cuál es el puto problema de Cabrera? ¿Esquizpfrenia? ¿Personalidad múltiple? ¿Paranoia? ¿Chinguelismo? ¡Joder!

Pandora dijo...

Posdata, perdón si fui grosera, olvidaba que ambién sé perder la compostura, y lo hice en mi cajón de comentarios por una buena causa: No tengo ni puta idea de cual es en este momento, pero sé que fue buena. Por cierto, por que no me ha visitado? Se ven horribles lo ceros de mi blog...

Frank Nicotine dijo...

Pandora: Ese es justamente el problema, la idea cómoda de "Es un comienzo". Aún recuerdo la bella época de mis quince, cuando me miraba la entrepierna y con un suspiro de esperanza le murmuraba al viento: "Es un comienzo", y va a ser que pasan los años y ya a estas alturas... bueno, no vamos a discutir pequeñeces.

Cabrera es un imbécil que no logró esconder su identidad ni por dos comentarios seguidos; es alguien que conozco, de eso estoy convencido, pero mis pruebas no son lo suficientemente consistentes como para ser presentadas ante un jurado. Además, el tipo solo está jugando a hacer algo que yo hice antes, solo que con menos clase; ergo, es cosa de tenerle paciencia, ponerse las palmas en las rodillas y abrirle las nalgas al karma.

Y lo de no comentar a los blogs amigos, disculpe usted pero últimamente no me ha quedado tiempo de visitar ni a los Microsiervos. En todo caso, en un par de horas me daré una pasada por su cochambre, que aunque no se le rayen las paredes, se lee con regularidad.

Un saludo.


F.N.