---Grandísimo hijo de %#$"!/&;/?¡"#$% y toda la soberana enjundia de voluminosas #$%/%&¡?#"%$ que te puedan caber en el &;%#%#"&;% o en el de la /$#&$%& antimateria de la que estás hecho... Tú ganas---le dije al insomnio tras una telenda lucha de tres horas y media en la que, por sexta vez en las últimas dos semanas, he salido apaleado y lamiéndome las heridas.
Reuniendo en un sólo montoncito todo el estoicismo que traía en los bolsillos me encogí de hombros, me arrastré hasta el escritorio y empecé a releer el final de Islas a la deriva (sí, sé lo repelente que suena eso de pretender combatir el insomnio leyendo a Hemingway, pero que no se me malentienda, de haber tenido a mano un catálogo de lencería, Hemingway se hubiera ido mucho al averno y yo y mi mano derecha hubiéramos acabado por cogernos cariño. Pero en fin, hoy tocó Hemingway, qué se le hace).
Bueno, resumo, porque ya van dos parrafadas y empiezo a sentir la fatiga en mis viejos huesos: la tripulación de Thomas Hudson da de baja a tres alemanes valiéndose de dos ametralladoras calibre 50, una vieja Thompson manejada por un tuerto, a sotavento del barco, y seis granadas de cinta en... bueno, ya saben ustedes cómo termina el bendito libro; el asunto es que, de repente, al ver tanto ario escupiendo sangre, que me entran unas ganas atroces de dispararle al prójimo y sentarme a trasegar un daiquiri con una sonrisa en los labios.
¿No es triste vivir en el país más violento del continente y jamás en la vida haber disparado una maldita arma? Y no, no vengo a presumir mi recién descubierto instinto asesino, que soy de los que se quedan pegados al techo cada vez que explota un tubo de escape en el parqueadero. Sin embargo, pese a ser una quinceañera potencial, tengo las gónadas en número par, y los milenios de tradición combativa de la especie no pueden vadearse así no más; yo me rehúso a hacerlo.
Entonces, el asunto es el siguiente: me apetece matar a alguien y tengo fe en que eso me devolverá el sueño. Ahora, y cómo tocar no es entrar: ¿Alguno de ustedes ha estado acariciando últimamente la idea del suicidio? ¿No? A ver, a ver, no sean tímidos, que conozco a la mayoría de los que leen esta vaina y sé que llevan vidas miserables...realmente miserables.
Bueno pues, la convocatoria queda abierta, quien quiera dar un paso al frente favor dejar una solicitud en el casillero de comentarios, que yo ya me pondré en contacto para ultimar detalles. Señores, es en serio, a este paso, durmiendo tres horas diarias, voy a estar muerto en dos semanas y luego, cuando yo me haya ido, ¿a quién van a leer? ¿A Hemingway?

6 comentarios:
Que onda Frank?
Hace muy buen rato que este gato ya no rumbaba por aquí. Sabes? Amaría decir que resulta un placer orgásmico comentarte, pero la verdad es solo un placer. Ya sabes típico guayabazo. Mi vida no es miserable.
Pero sé de quién no se notaría la falta del bulto de whiskas. Así que hagámos un trato tu pon el lugar y armas, y yo las víctimas. Ya que, por si no has notado, me ha entrado también el sanguinearismo. ¿Te interesa?
Saludos Sr. Nicotine, y un beso! (no, en realidad no)
P.d. No pienses en mi amigo mío, si no, de quié vas a leer comentarios bobones?
Corrección de la posdata:
P.d. No pienses en mi; amigo mío, si no, de quién vas a leer comentarios bobones?
Querido Frank:
Disculpe usted tanto pinche comentario. Pero esque olvidaba responderle la última pregunta que me formuló(¿Eres mujer?...) :
Tengo un par de senos con una medida 94 cms y no tengo ninguna extremidad extra en la entrepierna; todo parece indicar que soy mujer.
Yo estoy de acuerdo con la idea de acabar con nuestras miserables existencias. Estaré minusciosamente atento a un eventual concierto para un suicidio colectivo u homicidios en grupo. Apúntame en la lista F.
Ya leí esto pero me abstengo de contestar. Prefiero evitar la fatiga.
F.N.
Propio de los suicidas
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