--- ¿Y cómo quiere el corte?
---Parejo.
--- ¿Seguro? Porque le vendría bien un...
---Parejo.
--- ¿Parejo?
---Parejo.
Y ahí, mientras el sujeto manipulaba las tijeras con una velocidad y destreza cercanas al desprecio, comprendí que en algún punto de mi vida había desviado cobardemente el camino, que uno de los anillos de la víbora estaba roto, y que cada cabello que caía, aún más inerte, como cabeza de hidra, era perfectamente canjeable por diez o veinte prototipos de individuos en los que alguna vez creí que podría llegar a convertirme.
"¡No, no! ¡Alto, buen hombre! No lo quiero parejo. ¡No! Hágame un corte bien exótico. ¿Ha oído de los retruécanos y los anacolutos, de esas bolas disco adoquinadas de espejos y de las mujeres hermosas que por físico aburrimiento se masturban en el interior de sus Peugeot mientras esperan a que un semáforo perezoso encuentre el ámbar? ¡Ea pues! Mezcle todo eso y pódeme a la imagen y semejanza del resultado. ¡No sea tímido, buen hombre!, que hoy empiezo una nueva vida: ¡Hoy me convierto en otro!"
--- ¿Así?
---Así.
--- ¿No quiere que le deje un poco más largo de atrás para que...
---No.
--- ¿Parejo?
---Parejo.
Mañana, mañana me vuelo la barba, me cuelgo una sonrisa en los labios y empiezo a ser otro. Mañana le remiendo el anillo a la víbora, me compro unos calzoncillos comestibles y empiezo a dejar que cualquiera vea mis fotos en Facebook. Mañana empiezo también a contar todos los chistes verdes que he venido almacenando por años y que nunca me decido a contar por estar convencido de no tener ni la más puta gracia para hacerlo. Mañana; mañana visito tu blog y te dejo un comentario. Mañana te digo que te quiero o que nos aliemos para salir a cazar ese desprecio desbocado que aún te guardo.
Pero mañana; por ahora, parejo.

0 comentarios:
Publicar un comentario